Furiosa porque había un plantón de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) afuera del Senado de la República y tuvo que caminar una calle, María Irma Ortega Fajardo, senadora en ciernes del Partido Verde Ecologista de México, exclamó: "¡Cómo es posible que por unos pinches indios no pueda entrar!".
Ya en el recinto, al que acudía por primera vez para tomarse la fotografía de su acreditación como legisladora, fue grosera con el personal de seguridad y con los reporteros gráficos.A su asistente, le dijo molesta: "¡Cómo es posible que estos pinches nacos tengan secuestrado el Centro, que huele a mierda y a porquería!"
Por Andrea Becerril/La Jornada
:: m :: Cuando no lo puedes creer...
Cuando leo esto en el medio electrónico de la Jornada, escrito por nuestra colega Andra Becerril, siento que me hierve la sangre. ¿Cómo es posible, que siendo mujer, senadora, en pro de la cuestión ecológica ambiental, militante de un partido político "preocupado por la relación hombre-naturaleza", tenga el atrevimiento de adjetivar y enjuiciar las demandas legítimas que exige el pueblo oaxaqueño, en específico maestros en su mayoría indígenas?
Este tipo de comentarios, de una mujer con estudios de preparatoria y carrera comercial en secretariado, es claro ejemplo de que hay mujeres que echan a perder todo un gran trabajo de otras que luchan por tener una equidad en los procesos sociales e históricos de la humanidad.
Como vemos, es importante tomar en cuenta, que en nuestro país existen mujeres cínicas y corruptas, que ocupan un puesto público. ¿Son dignas para representarnos? ¿Tienen algo en común con el pueblo, con la gente necesitada de este país? ¿Saben de nuestras necesidades y las hacen suyas? ¿Sabrán acaso de dónde vienen?
Estamos a favor de las mujeres y que éstas sobresalgan en cualquier ámbito... pero si vemos cotidianamente que estos espacios son violentados por este tipo de mujeres, ¿qué legitimidad se les dará a miles de mujeres que trabajan desde abajo y con la clara idea de transformar este país?
Sabíamos que los políticos tenían sangre azul, pero con todo respeto para la señora senadora, el adjetivar como "pinches indios" a su pueblo, me da la certeza de que usted tiene un odio profundo a su origen...y lejos de reclamarle, le agradecemos a la vida, nos ponga en el camino a mujeres como usted, porque representa el vivo ejemplo de lo que no queremos ser las mujeres concientes, combativas y con memoria histórica. ¡Gracias por existir! :: m ::
Cuando leo esto en el medio electrónico de la Jornada, escrito por nuestra colega Andra Becerril, siento que me hierve la sangre. ¿Cómo es posible, que siendo mujer, senadora, en pro de la cuestión ecológica ambiental, militante de un partido político "preocupado por la relación hombre-naturaleza", tenga el atrevimiento de adjetivar y enjuiciar las demandas legítimas que exige el pueblo oaxaqueño, en específico maestros en su mayoría indígenas?
Este tipo de comentarios, de una mujer con estudios de preparatoria y carrera comercial en secretariado, es claro ejemplo de que hay mujeres que echan a perder todo un gran trabajo de otras que luchan por tener una equidad en los procesos sociales e históricos de la humanidad.
Como vemos, es importante tomar en cuenta, que en nuestro país existen mujeres cínicas y corruptas, que ocupan un puesto público. ¿Son dignas para representarnos? ¿Tienen algo en común con el pueblo, con la gente necesitada de este país? ¿Saben de nuestras necesidades y las hacen suyas? ¿Sabrán acaso de dónde vienen?
Estamos a favor de las mujeres y que éstas sobresalgan en cualquier ámbito... pero si vemos cotidianamente que estos espacios son violentados por este tipo de mujeres, ¿qué legitimidad se les dará a miles de mujeres que trabajan desde abajo y con la clara idea de transformar este país?
Sabíamos que los políticos tenían sangre azul, pero con todo respeto para la señora senadora, el adjetivar como "pinches indios" a su pueblo, me da la certeza de que usted tiene un odio profundo a su origen...y lejos de reclamarle, le agradecemos a la vida, nos ponga en el camino a mujeres como usted, porque representa el vivo ejemplo de lo que no queremos ser las mujeres concientes, combativas y con memoria histórica. ¡Gracias por existir! :: m ::
:::::::::::::!Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos.
No un minuto de silencio, !una vida de lucha!







